La fiesta…

La fiesta se organizó de último momento y como vi que el día estaba bonito fui a Palacio de Hierro paseando, treinta y uno de diciembre a la hora de la comida y todo en el camino estaba cerrado.  Turibuses llenos de alemanes asoleados por el fuerte sol de invierno pasaban por las calles vacías de tráfico, hace calor.

El contraste no podría ser más grande: la paz en la calle, el caos adentro.  Las señoras se arrebatan el último turrón de Jijona, los panaderos tienen un mercado negro de baguettes, no hay una lata de aceitunas a la vista, una anciana resbala con un pedazo de bacalao y cae estrepitosamente, llevándose consigo buena parte del display de frutos secos.  Avanzo hacia los licores, se me ocurre que aquí conseguiré lo necesario para un ponche festivo o algo así.  Desisto, todas las botellas tienen líquidos technicolores, ¿dónde están los licores clásicos? ¿cómo haré un Death & Taxes sin Lillet Blanc o bitters?

Una de las luces de halógeno en el techo (¿Aún se usa eso, tubos fluorescentes? ¿LED?) parpadea como llamando mi atención: Vino Mexicano

Sin pensarlo voy ahí, y mejor a la sección de vinos blancos, tan impopulares en las últimas décadas, sinónimos con canastas navideñas baratas, empalagosos jarabes, monjas alemanas.  A mi me encantan, no las versiones dulces de antes sino los vinos secos y frescos de ahora, ácidos y casi efervescentes, la fruta pica en la nariz de la forma más deliciosa.  Me ha dado por tomarlos solos, en las tardes calurosas de la ciudad, con un ceviche o un pipián van muy bien, con un queso de canasta.

Agarro un par de botellas de Casa Madero 2v.  Es una apuesta segura, no necesita estar tan frío, aguantará bien el estofado de cordero que cenaremos, o si se nos antoja más lo beberemos con el postre: tartas de manzana con jengibre y crema batida.

“Fiesta de último momento” quiere decir diferentes cosas según la edad y costumbres de la gente.  En nuestro caso somos diez ¿cómo nos podría describir?  Todos somos encantadores, guapos y magníficos.  O casi.

Nos vemos en casa de Lord y Lady A, hay velas y flores, música, un bar en el patio; la sombra de las citronellas juega con la luz borrándonos las primeras arrugas, haciéndonos creer el romance.  No hacemos más que hablar y reír, se miran a los ojos, el frío del hielo contra los dedos, el primer glu glu glu de cada botella.

Y así fue. ¡Feliz año nuevo!

MJ

#TomaVinoMexicano

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